Lo que las corporaciones llaman CAPEX debe gestionarse con mucho cuidado
Tips para el manejo de
las inversiones en inmovilizados
¡Hola!
En este artículo me propongo comentar lo delicado que
resulta para el gerente de una empresa tomar decisiones sobre adquisición de
bienes de capital denominados en las corporaciones como simplemente Capex. Me
motivan los innumerables casos reales de inversiones ineficientes que nadie
quisiera repetir, pero a la vez existen Tips muy sencillos para esquivar los
riesgos de que esto suceda.
Capex,
que es la abreviación de Capital Expenditure o en español Inversiones en bienes
de Capital es, en ciertos rubros de negocio, un elemento que tiene peso y
presencia importantes.
Definición de Capex
Las inversiones en bienes de
capital, gastos en capital, capex (contracción
del inglés capital expenditure) o CAPEX, son inversiones de capital que crean beneficios.
El CAPEX se ejecuta cuando un negocio invierte en la compra de un activo fijo o para añadir valor a un activo existente con una vida útil que se extiende más allá del año imponible.
En contabilidad, los CAPEX se
incluyen en una cuenta de activos (capitalización) incrementando el valor base
del activo (el costo o valor de un activo ajustado por motivos impositivos).
Fuente: Wikipedia
Existe mucha información sobre este tema, hay textos enteros de planeamiento de Capex, básicamente en el campo financiero y en los MBA donde se aprende a monitorear este tipo de inversiones, que, de no tener un control razonable, puede significar (y ha significado) la quiebra de muchas empresas.
Ahora bien, en el sector financiero podemos encontrar como ejemplo, las inversiones
en empresas a través de las acciones, e inmuebles y en los modernos sectores
están los intangibles, como marcas, patentes, y otros.
Hay 2 tipos de Capex: El Capex de
mantenimiento, que es la inversión continua que la empresa debe hacer para
mantener su actividad y su propuesta de valor. Y el Capex de crecimiento, que
engloba las inversiones no recurrentes que las empresas realizan para crecer.
La diferencia es importante, ya que el
Capex de mantenimiento por ser recurrente está continuamente erosionando la
caja libre de la empresa y si no se controla desde la inversión inicial podría
convertirse en una verdadera “trampa de Valor”. Sucede en muchos sectores afectados
por cambios en la tecnología.
Un KPI interesante es el que sale de
dividir el Capex de mantenimiento por el flujo de caja libre de la empresa o
por la cifra de ventas y hacerla comparativa con otras empresas del mismo
sector. Y digo que es interesante porque a traves de la observación del desarrollo de este KPI se determinará si la empresa tiene un crecimiento real o si siempre sus resultados operativos estan "atados" a una misma proporción de inversiones de capital todos los años. Lo Optimo sería que este KPI vaya disminuyendo o sea, con el tiempo, la proporción sea año a año menor que el de otras empresas comparables.
El Capex de crecimiento, por otro lado, es
usualmente un proyecto que va a significar un cambio en la estructura del
negocio, una ampliación o el ingreso a otras fases del negocio u otros
mercados. En estos casos se recomienda que el proyecto sea gerenciado por un equipo especial.
Los contadores, a través de sus principios
contables generalmente aceptados, definen una serie de criterios de cuando un
activo debe considerarse inmovilizado y cuando no, y el tratamiento de muchas
alternativas de cómo se valúa cada Capex en un momento dado, partiendo de que,
si se hace al costo o al valor de mercado, define su vida útil, entre otros.
Por ejemplo, cuando hay un Capex de
crecimiento es que hay que distinguirlo del Opex que son los gastos operativos
del nuevo activo. Estos son aquellos que por principios contables no pueden ser
considerados como activos fijos sino como gastos, pero forman parte del
proyecto de inversión. Aquí el mejor consejo es controlarlos en un único
presupuesto mientras dure la inversión y luego que se hagan los ajustes
correspondientes.
Muchos de estos conceptos, aunque son
puramente contables, no deberían ser transparentes para el gerente que gestiona
la empresa, ya que su fin primordial, en el caso de tener que adquirir un
activo fijo o similar es que le generen el valor que esperaba cuando decidió
hacer la compra, y la definición de este valor se convierten en relevante cuando
al final del ejercicio se muestran los resultados al Directorio y los Accionistas.
Por eso, y al margen de muchos criterios
complejos, las corporaciones se preocupan bastante de fijar las políticas por
las cuales la empresa puede adquirir estos bienes y esto comienza por el nivel
de autorización.
Con respecto a las autorizaciones, los
gerentes, en la mayoría de las corporaciones, reportan a un Directorio, quien a
su vez es nombrado por los accionistas o el headquarter. Detengámonos un poco
ahí, y nos preguntamos: ¿son los accionistas los que deben autorizar las
adquisiciones de activos fijos? ¿Por qué?
Las adquisiciones de bienes de naturaleza
fija suelen ser muy costosos, pero duran un largo periodo en la empresa. Su adquisición,
en consecuencia, impacta y redefine la estructura de la empresa creando a su
vez un nuevo riesgo, ¿Cuál?, el riesgo que las previsiones de uso y generación
de valor no se den y se convierta la inversión en una pérdida para la empresa,
en caso su performance esté debajo de lo esperado.
Todos conocemos casos de inversiones que
después de realizadas no generan el beneficio esperado, son los llamados
“elefantes blancos” y siempre están ahí para recordarnos que fue una mala
decisión.
Las empresas, entonces se cuidan de no tener
“elefantes blancos” exigen, a la gerencia, a través de su
Directorio, que los activos considerados como inversiones de capital, sean
incluidos en el presupuesto anual después de haberse debatido profundamente y aprobado
en el Directorio.
El Directorio exigirá a la gerencia que
haga una presentación detallada de las inversiones para evaluar su pertinencia
y bajo riesgo. Un procedimiento muy usual en las corporaciones con referencia a
esto es la evaluación costo – beneficio que se debe presentar por los bienes más
relevantes en cuanto al valor. Aquí se determina usualmente el “pay-back” de
una manera técnica e inclusive se desarrollan cálculos de sensibilidad para
evaluar los riesgos.
La gerencia o el equipo gerencial, deben
tener un control especial para la adquisición de estos bienes que, significan
usualmente un gran esfuerzo financiero y seguir el proceso de adquisición y
performance en forma muy prolija.
Cuando la adquisición se efectúe en un
tiempo largo, con varios participantes y por montos relevantes, esto se maneja
como un proyecto, que tiene su propio presupuesto y normas de autorización.
Para fines impositivos, los CAPEX son
costos que no pueden ser deducidos en el año en el cual son efectuados y deben
ser capitalizados. La regla general es que, si la propiedad adquirida tiene una
vida útil mayor del año imponible, el costo debe ser capitalizado. Los
desembolsos relacionados con los CAPEX se amortizan o deprecian a lo largo de
la vida útil del activo en cuestión. No deben subestimarse las ventajas
tributarias de los activos fijos equivalentes hasta por la tasa real del
impuesto a la renta.
Mi Comentario final es que los gerentes tomen
con mucha seriedad cada decisión de Capex, las buenas inversiones hacen crecer
a las empresas, las malas les crean muchos problemas o incluso grandes pérdidas.
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